jueves, 6 de febrero de 2020

MV#4 LA MATANZA DE PLAZA COLÓN


Un día 6 de febrero de 1906, casi dos años antes de la Masacre de la Escuela Santa María, la Plaza Colón de Antofagasta, fue el escenario de otra masacre, la de la Plaza Colón en Antofagasta. La máxima demanda de los obreros en aquella oportunidad, era extender a 30 minutos la hora de almuerzo en su jornada laboral.




LA HISTORIA PREVIA

Hace 114 años se inició la primera huelga de los obreros del Ferrocarril Antofagasta Bolivia, quienes pedían mejoras laborales. Específicamente, demandaban la implementación de media hora legal de colación para evitar descuentos salariales provocados por la lejanía de sus hogares y los retrasos en sus horarios de llegada.

El 29 de enero en la sede de la Gran Unión Marítima, fue donde se oficializó la huelga, contando con el apoyo de ferroviarios, salitreros, marítimos y diversos gremios.

Al día siguiente Antofagasta amaneció paralizada, y fue así como el diario de la época, «El Industrial», informa sobre el inicio del movimiento obrero: «Se acaba de iniciar un movimiento obrero encabezado por los operarios del Ferrocarril, para conseguir una jornada de 8 horas y media hora más de reposo para almorzar tranquilos» (El Industrial, 30/01/1906).

Llegaba febrero y Mapleton Hoskins, quien en ese entonces era administrador del ferrocarril, junto al comité huelguístico, integrado por Vicente Díaz, Casimiro Fuentes y contando con el asesoramiento de Alejandro Escobar y Carvallo, se reúnen para discutir las peticiones acordadas. Sin embargo, Hoskins no los reconoció como negociadores oficiales. Posterior a esto, concurre otro delegado a negociar con Hoskins y este propone aceptar media hora más de colación, siempre y cuando se agregara como extra en la jornada de la tarde, propuesta que fue desestimada completamente por parte de los obreros, quienes siguieron en pie con la huelga.

Las cosas cambiaron rotundamente cuando se convocó a una masiva marcha en la Plaza Colón. A consecuencia de esto se forma la llamada «Guardia del Orden», compuesta por españoles, dueños de comercios, tiendas y clubes, gente del mundo empresarial y burgueses. El Intendente de la época, Daniel Santelices, validó la conformación de este grupo, el que armado y empoderado decide, junto a la intervención del «Regimiento Esmeralda» y el crucero «Blanco Encalada», amedrentar a los obreros movilizados.


EL COMIENZO DEL FIN
Llega el día 6 de febrero y miles de huelguistas se reúnen en la plaza, convencidos de luchar contra la opresión por parte de los empresarios. Al negarse la media hora de colación se desencadenó la furia de muchos obreros, quienes cansados de malos tratos y condiciones laborales miserables, deciden rebelarse. Lo anterior, mientras eran rodeados por una fuerte presencia militar.


Son cerca de 2.000 a 3.000 los huelguistas reunidos en la Plaza Colón (no se tienen cifras oficiales), encabezando una lucha colectiva y levantándose contra la opresión que era común y sistemática en aquella época.

Entonces se hizo presente la «Guardia del Orden», lo que molestó a la multitud, provocando el intercambio de consignas. Luego se desatan los primeros disparos por parte de la guardia, lo que provocó un caos en la multitud. Los huelguistas huyen hacia las calles Washington y Balmaceda, donde los estaban esperando los efectivos de la marinería, quienes también arremeten contra los trabajadores, ocasionando una verdadera masacre. Según los registros, la matanza duró solo tres minutos, lo que fue suficiente para acallar la voz de cientos de personas que solo defendían sus derechos.

Es así como «El Industrial» informó sobre el «tiroteo»: «Fue nutridísimo y duró tres minutos, al cabo de los cuales las autoridades pudieron darse cuenta de la horrible matanza» (febrero de 1906).

Según las cifras que se manejan, se estima que fueron entre 50 a 60 personas asesinadas, pero ese número se discute hasta ahora, ya que otras fuentes hablan de 300. Hasta el día de hoy no se han podido encontrar registros oficiales que den cuenta de las personas que fueron acribilladas en la matanza de la Plaza Colón. Tras la masacre, durante la noche se realizó el levantamiento de los cuerpos que fueron llevados al cementerio, pero las autoridades y prensa de la época ocultaron el número real de víctimas y heridos tal cuál lo hace el gobierno de Sebastián Piñera 114 años más tarde post estallido social del 19 de octubre de 2019.




LAS CONSECUENCIAS
Al día siguiente, 7 de febrero, los ánimos estaban alterados después de la masacre y se desarrollan una serie de disturbios en las calles céntricas de Antofagasta. Los obreros salieron a buscar justicia por sus compañeros fallecidos. Es así como un grupo atrapa a Richard Rogers, a quien acusan de ser partícipe de la «Guardia del Orden», quien resulta asesinado. Posterior a esto, un grupo incendia la tienda «La Chupalla», cuyos dueños eran españoles. Las llamas también alcanzan el edificio donde se editaba el periódico «El Industrial».

En el libro «Episodios de la vida regional», de Floreal Recabarren, historiador experto en la materia, se narra parte de lo ocurrido durante la matanza en la Plaza Colón. Ahí el autor afirma que hubo intentos por apaciguar el conflicto, sin obtener resultados positivos para los obreros.

“Monseñor Luis Silva Lezaeta intervino para evitar mayores desgracias y se reunió con los jefes del ferrocarril para buscar un arreglo al conflicto. Los empresarios estaban obcecados, especialmente cuando advirtieron que los trabajadores estaban atemorizados negándose a tranzar. El día 15 los trabajadores retornaron a sus faenas sin haber conseguido ni la más mínima conquista», relata.

Después de la lucha agotadora y decenas de muertes por parte del Estado y los grupos burgueses de la época, los trabajadores no logran el acuerdo que buscaban. Sin embargo, desde distintos sectores sociales y sindicales se destacó la admirable lucha que dieron por alcanzar mejoras laborales y dignidad.


¿CÓMO SE LES RECUERDA?
Lo que hoy conocemos como Plaza Colón es muy distinto de lo que vieron por última vez estos obreros. Antes de las piletas y los monumentos, fue un lugar de dolor y sangre, en el que hombres decididos a mejorar las condiciones de laborales de su época, dieron su vida.

Lamentablemente no existe mucha información de esta masacre, ya que la prensa de la época tuvo una pausa hasta marzo de ese año. Una vez que se cumplieron los 100 años del 6 de febrero se comenzó a realizar una recopilación de testimonios, textos y archivos, para poder compartir la memoria local a través de nuevos medios.

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Material extraído desde diferentes fuentes:timeline.cl
edicióncero.cl
regionalista.cl