jueves, 5 de marzo de 2020

MV#7 LA MASACRE DEL SALVADOR

La matanza de obreros del año 1966 es un hecho poco recordado, que se dio en el marco de las movilizaciones de trabajadores del cobre realizadas en el Gobierno de Eduardo Frei Montalva. Una historia de represión que marca uno de los ciclos de matanzas obreras menos estudiadas y conocidas de la historia de Chile, como lo son las de los años 60.

Cada 11 de marzo conmemora un nuevo aniversario de la matanza cometida por el Estado chileno en manos de carabineros, militares y detectives contra trabajadores y mujeres desarmadas, luego de atrincherarles en su sede y dispararles por el centro del pueblo de El Salvador. Ocho personas fueron asesinadas y cerca de 60 resultaron heridas de bala.


LOS HECHOS
En octubre de 1965 un paro por mejoras salariales era llevado a cabo por trabajadores de Andes Cooper Mining y de la Potrerillos Railway Company, además de los campamentos de Sewell, El Salvador, Potrerillos y Chuquicamata. La huelga había sido calificada como ilegal por parte del gobierno. En noviembre se registraron los primero enfrentamientos entre trabajadores y rompehuelgas, y posteriormente con Carabineros. El gobierno declaró zona de emergencia en los departamentos de El Loa, Chañaral,Tocopilla y Rancagua, dando pie al copamiento por parte de efectivos militares.

El 8 de marzo, los militares en Chañaral emitieron un orden de reanudación de faenas en El Salvador, Potrerillos, y el puerto de Barquito. La orden fue cumplida por un bajo número de trabajadores. El 8 de marzo se intentó desalojar el sindicato de Potrerillos el cual fue rodeado por efectivos militares y carabineros con puestos de ametralladoras, allí se realizó un allanamiento que no dejó víctimas.


LA MATANZA
El 11 de marzo de 1966, cerca de 3000 obreros y sus familias se encontraban como de costumbre en el sindicato realizando una olla común, cuando llega el rumor de que los camiones que se encontraban en la escuela pública, se estaban preparando para bajar a desalojar el sindicato. Los militares no tardaron en llegar a la comisaría que se encontraba a pocos metros del local, los obreros esperaban expectantes mirando desde dentro. A los pocos minutos baja el Teniente de Carabineros Luís Hald, en una camioneta militar, acompañado por el Suboficial Luis Abarzúa y un grupo de Militares, Carabineros y Detectives, que sumaban aproximadamente 85 hombres en tres camiones. Los trabajadores, pensaron que se realizaría algún tipo de diálogo, debido a que muchos conocían al uniformado a cargo, ya que compartían con él en diversas actividades deportivas que se llevaban a cabo en la ciudad, pero no fue así, al momento de estar ya cerca de la puerta, Hald lanza con su mano una bomba lacrimógena dentro del sindicato, generando gran caos y temor dentro, donde se encontraban mujeres y niños, además de los huelguistas. La lacrimógena golpea a uno de los trabajadores en la garganta, y comienza el escape de dentro del sindicato, a esta bomba la siguieron prontamente otras, las cuales hicieron aún más irrespirable el ambiente.

Un grupo escapó hacia dentro del estadio mientras que el otro continuó escapando hacia el sector norte del sindicato. Este grupo recibió los primeros disparos de militares, carabineros y detectives. En el lugar fue asesinada Osvaldina Chaparro de 30 años, quien se encontraba embarazada de 3 meses, fue ametrallada por un carabinero de apellido Urra. Francisco Monárdez Monárdez, fue asesinado por estallido de cráneo causado por un disparo de grueso calibre que entró por su espalda. Mauricio Dubó Bórquez, obrero de 25 años falleció al recibir 6 disparos en el abdomen. En el lugar además quedó una gran cantidad de heridos a bala. Mientras tanto, el teniente de carabineros Luis Hald presentó una herida leve producto de un piedrazo.

Transeúntes y asistentes al cine cercano se acercaron al oír los disparos. Los militares abrieron fuego contra la multitud por segunda vez asesinado a Manuel Contreras Castillo, obrero de 54 años, de un disparo en el cuello mientras observaba los acontecimientos. En el lugar tambień fue asesinada Marta Egurrola Riquelme, dueña de casa de 39 años.

Mientras se generaba la segunda balacera, se produce un hecho que generará una tercera ráfaga de disparos, y que será la más cruenta de todas: el capitán del ejército Alejandro Alvarado Gamboa, había caído herido por un disparo, el juicio ante este hecho es casi unánime, ya que sólo el gobierno (ni siquiera los militares), atribuye a que la bala salió de los trabajadores, debido al calibre de ésta. Incluso el médico que atendió al capitán cuando llegó al hospital, menciona en su relato que la herida correspondería a una munición de guerra. Concluyéndose de esta forma que la bala podría haber sido dispara accidentalmente por él mismo mientras resbaló y cayó debido a lo irregular del terreno donde yacía herido.


La tercera ráfaga se disparó, generando nuevos heridos y tres nuevos trabajadores asesinados, Luís Alvarado Tabilo, obrero de 43 años, muerto por diversas lesiones en el tórax además de un impacto en el corazón. Ramón Contreras Pizarro, obrero de 22 años, fallecido por una anemia aguda y una lesión múltiple en el intestino y Delfín Galaz Duque, obrero de 37 años, con estallido del encéfalo.

La masacre se interrumpió con la intervención de un médico del hospital salvadoreño de nombre Samuel Pantoja, además del sacerdote del campamento Jesús Oyarzábal, el cual dio la extremaunción a los muertos en medio de la balacera. Cabe mencionar que existió un militar que se negó a disparar, él fue Luís Covarrubias, un joven que se encontraba haciendo el servicio militar, en el regimiento de La Serena, oriundo de El Salvador, no aceptó la orden de disparar contra sus propios amigos y conocidos, entre los cuales incluso podría haberse encontrado su padre que era obrero en la mina.

Los cuerpos de los muertos (Monárdez y Dubó) quedaron allí tendidos, a la espera de que llegase el Juez de Chañaral, el cual podía dar la orden para levantarlos, esto se produjo recién en horas de la noche, por lo que ambos cuerpos estuvieron durante toda la tarde tendidos fuera del sindicato, donde fueron cubiertos por las mismas calaminas que habían sido arrancadas del estadio. Fueron acompañados por sus compañeros y familiares, quienes les llenaron de flores y les encendieron velas, a lo largo de todo el día.

Los heridos mientras tanto fueron trasladados al hospital, en el murieron 5 de las víctimas más graves durante el transcurso del día, mientras que Luis Alvarado murió al día siguiente. El director del hospital, convocó a todos los médicos de Potrerillos y El Salvador, debido a que el hospital en ningún caso estaba preparado para recibir la gran cantidad de heridos que llegó. A cargo de esta misión estuvo el doctor Manuel Vidal, el cual designó 7 médicos para que hicieran las autopsias, junto con los restantes operó a 26 de los 37 heridos, intentando que el sistema no colapsara, dio de alta a variados pacientes que estaban de antes en el recinto, pidió donantes de sangre, ordenó que las ambulancias estuvieran en alerta y dispuso las salas del hospital para pacientes graves, menos graves y para intervenciones.


EL DÍA DESPUÉS
Al día siguiente, el médico pidió que aterrizara un avión para llevarse a los militares, con el objetivo de calmar los ánimos y por miedo a una nueva matanza. Esto fue llevado a cabo y, además, con ellos se fue el capitán herido de bala y algunos de los heridos de mayor gravedad (civiles). Los uniformados, a excepción de los militares con rango, que eran jóvenes que cumplían el servicio militar, se trasladaron a Copiapó, llegando al Regimiento de dicha ciudad, ahí se pudieron ver las caras desfiguradas de los jóvenes, los cuales en ningún momento estaban preparados para cometer tan asqueroso crimen, el cual fueron obligados a perpetrar.

Durante la tarde de ese día 12 en Santiago se realizaron protestas y rayados contra Frei y otros demócrata cristianos. En Concepción, también hubo protestas en la Plaza Perú. En el Salvador, fueron rajadas las banderas dejadas por los militares.

La CUT convocó a un paro nacional para el 14 y 15 de marzo con una extensa participación. Los trabajadores movilizados de El Teniente exigen la liberación de los dirigentes presos en el norte. El 28 de marzo, la Corte de Apelaciones de La Serena liberó bajo fianza a los presos, terminado así los paros en El Salvador y Potrerillos.




FUENTES:
Resumen.cl
Repositorio UC (BSAJ)
Metiendoruido.com
Convergenciamedios.cl
Archivochile.com
Ubicación: El Salvador, Diego de Almagro, Atacama, Chile